Con la llegada de la vejez y los cambios que esta conlleva, puede que algunas actividades que considerábamos esenciales y que podíamos realizar casi de forma automática, adquieran cierto nivel de complejidad. Por ese motivo, comprendiendo el reto que puede suponer para algunas personas mantener sus rutinas, algunas familias suelen acceder a los servicios de cuidados básicos de una persona mayor, con el propósito de obtener apoyo en el mantenimiento de hábitos cotidianos. 

Hoy en Sussalut nos detenemos a repasar las actividades y cuidados básicos de una persona mayor, en los que pueden ayudar nuestras cuidadoras profesionales.

Cuidados básicos de una persona mayor

Tal como hemos indicado, algunas actividades cotidianas como levantarnos, asearnos, vestirnos o comer, pueden verse afectadas por el paso del tiempo y adquirir cierta complejidad al llegar la vejez. Dicho proceso, puede provocar una sensación de pérdida de autonomía, que puede impactar de forma negativa a quien lo vive. 

Por ese motivo, desde Sussalut, y gracias a la profesionalidad y vocación de nuestras cuidadoras, brindamos ayuda en el desarrollo de dichas actividades básicas, siempre desde la perspectiva del acompañamiento adaptado a las circunstancias específicas de cada caso y promoviendo la autonomía, siempre que sea posible.  

Algunos de los cuidados básicos de una persona mayor en los que ofrecemos apoyo son los siguientes: 

A la hora de irse a la cama

Nuestras cuidadoras comprenden la importancia de que los mayores puedan tener un sueño reparador. Por ello, realizan actividades que promuevan la tranquilidad y la relajación antes de dormir, procurando que las horas de descanso sean realmente efectivas. De esa manera, evitan que ciertas situaciones como el dolor, la medicación, la soledad o las preocupaciones, puedan perturbar la noche de las personas. 

De igual modo, a la hora de despertar, nuestras cuidadoras a domicilio procuran que al levantarse, las personas mayores cuenten con todo el apoyo necesario para que, de suponer un reto, pueda ser asumido de la mejor manera posible. 

A la hora de asearse

En ocasiones, el proceso de envejecimiento puede provocar que algunas actividades vinculadas a la higiene personal como ducharse o ir al baño se conviertan en un verdadero desafío. Fenómenos como la pérdida de movilidad o los dolores en articulaciones, pueden dificultar su realización. Por ese motivo, es recomendable contar con el apoyo de una cuidadora, quien podrá brindar soporte a la persona mayor en el desarrollo de sus rutinas de higiene. 

A la hora de vestirse

Otra de las actividades que pueden llegar a complicarse con el paso del tiempo es la de vestirse. Si bien es cierto que es indispensable considerar la opinión de la persona mayor a la hora de seleccionar su vestimenta, también es importante tener en cuenta aspectos como su estado y comodidad. Esto, sin lugar a dudas impactará de forma positiva en el desarrollo del resto de actividades diarias. 

Adicionalmente, al igual que durante otras rutinas, puede que el efecto que pueda tener la vejez en la movilidad o estado físico de las personas, puedan dificultar el proceso. Por ello, la cuidadora siempre estará cerca para ayudarle. 

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