Vivir con una cuidadora, iniciando la convivencia en el domicilio con una persona que no se conoce de nada no es una situación sencilla, pero hay que centrarse en el objetivo principal: obtener la ayuda necesaria para el cuidado y bienestar de nuestro familiar
VIVIR CON UNA CUIDADORA
Lo primero que hay que tener en cuenta es que convivir con un cuidador precisa de un asesoramiento para saber como hacerlo lo mejor posible. Mejorando la comunicación, respeto y trato entre todos se protegen los intereses de la familia y del cuidador, también en aspectos de legislación laboral y legal. La adaptación mutua es un proceso necesario que necesita de su tiempo y hay que asimilarlo con paciencia entre todos, familia, cuidador y por supuesto la persona anciana a ser cuidada.
Hay personas que han escogido esta profesión de forma vocacional y así lo demuestran a diario. Tienen un don especial, llevan la casa, están pendientes de lo que falta y saben planificarse. Son humanas, saben tratar a las personas que cuidan con calma, respeto, humildad y cariño. Se preocupan por la persona a cuidar y acaban siendo un integrante más de la familia. Algunas llegan a cuidar durante muchos años a la persona mayor hasta su último día de vida.
Es cierto que el trabajo de cuidador o cuidadora no se trata de un trabajo cualquiera. Estamos hablando de cuidar a personas dependiente que precisan ser tratadas correctamente, no tan solo de limpiar muebles, tender la ropa, o cocinar. He aquí, la gran diferencia y a veces puede ser una tarea difícil. Por ello es bueno que, como familiar, reflexiones y te formules las siguientes preguntas antes de contar con el servicio de una cuidadora:
- ¿Es mejor buscar a una cuidadora por conocidos o a través de una empresa?
- ¿Se pueden exigir referencias? Y en caso de que aí sea, ¿de qué tipo?
- ¿Es lícito preguntar a la cuidadora por su situación familiar?
- ¿Es necesario comprobar las referencias?
- ¿Qué repercusiones puede haber en no realizar un contrato a la cuidadora?
- ¿Qué aspectos legales implica contratar a una cuidadora?
- ¿Como puedo ayudar a la cuidadora a ser más eficaz?
- ¿Cómo puedo comunicarme con una cuidadora sin discutir?
- ¿Cuales son nuestros derechos y obligaciones?
- ¿Qué pasos hay que realizar si la cuidadora quiere marchar?
- ¿Puedo saber cómo actúa y trata a mi familiar cuando no estoy?
- ¿Es necesario tener pruebas para despedirla?
Algunas son preguntas difíciles que pueden crear una cierta duda a la necesidad de preguntarse todos esto, pero por la la propia experiencia desde SUSSALUT, el hecho de realizarlas, resolverlas y tener presente y de forma clara cada una de las respuestas garantiza la protección de la familia ante cualquier eventualidad y asegurarse del correcto cuidado y bienestar del familiar dependiente.
Para mayor información, no olvide consultar nuestra página de servicio o solicitar presupuesto sin compromiso. También puede seguirnos en nuestras redes sociales (Instragram y Facebook).